Salud

Industria retiró 17.200 toneladas de sodio de alimentos vendidos en Brasil

(EFE).- Las industrias alimenticias brasileñas retiraron en los últimos 6 años 17.200 toneladas del sodio que era agregado a los alimentos vendidos en Brasil gracias a un acuerdo suscrito con el Gobierno para mejorar la dieta de la población, informó hoy el Ministerio de Salud.

Tal cantidad de sodio, mineral presente sobre todo en la sal y cuyo exceso es considerado perjudicial para la salud, fue retirada por los propios fabricantes de alimentos como pan de molde, fideos instantáneos, galletas, tortas, quesos, embutidos y empanados ofrecidos para los consumidores brasileños.

El acuerdo que firmó con el Gobierno en 2011 comprometió a los fabricantes miembros de la Asociación Brasileña de las Industrias de Alimentos (Abia) a reducir el sodio que agregan a los productos alimenticios que venden en el país.

El acuerdo fue renovado este martes con una nueva meta voluntaria por parte de las industrias: reducir otras 11.300 toneladas de sal hasta 2020, para llegar a un total de 28.500 toneladas a menos de sodio en la dieta de los brasileños en 10 años.

El mayor porcentaje de reducción de sodio hasta ahora se ha registrado en las sopas, con una disminución del 65,15 % del mineral por cada 100 gramos del producto.

En las sopas instantáneas el porcentaje de reducción alcanzado es del 49,14 % por cada 100 gramos del producto, en el queso mozzarella del 23,15 % y en el requesón del 20,47 %.

En los alimentos empanados, sin embargo, el máximo porcentaje de reducción alcanzado es de solo un 5,7 %.

“Estamos observando el esfuerzo voluntario de la industria. Tenemos que entender que se trata de un esfuerzo conjunto de Gobierno y de industria con una motivación dada por el propio consumidor. Vamos a hacer un gran esfuerzo para alcanzar la nueva meta hasta 2020”, aseguró el ministro de Salud, Ricardo Barros, en la ceremonia de renovación del acuerdo.

El presidente de la ABIA, Edmundo Kotz, admitió que a cada año es más difícil cumplir la meta pero que las empresas están empeñadas en hacerlo.

“Las dificultades eran menores al comienzo porque tan solo era necesario retirar el exceso de sodio. Después comenzamos a sustituir el sodio. Pero ahora será necesario una reformulación de los productos. Es más complicado pero lo haremos”, dijo.

El dirigente agregó que la industria de alimentos invierte permanentemente en investigaciones para perfeccionar sus productos sin que tal costo sea repasado al consumidor.

El ministro de Salud dijo que en otro frente para reducir el consumo de sal el Gobierno quiere negociar la posibilidad de que los restaurantes de comidas rápidas se comprometan a no ofrecerle a sus clientes la posibilidad de rellenarles sin costo los vasos de bebidas gaseosas cuando las consuman (el llamado refill gratis).

El ministro aseguró que los clientes que optan por este sistema aumentan el consumo de bebidas gaseosas en un 30 % y “eso atenta contra nuestra meta de mejorar la nutrición”.

Otras iniciativas analizadas son las de obligar a los fabricantes a colocar advertencias en sus rótulos sobre los riesgos de consumir alimentos con mucha sal o azúcar e instalar dosificadores en los saleros.

Además de la sal, el sodio en los alimentos industrializados también está presente en los conservantes, edulcorantes, fermentos y en los productos que realzan el sabor.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud, los brasileños consumen en promedio 12 gramos de sodio por día, una cantidad que más que dobla el máximo de 5 gramos diarios recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Gobierno prevé que una reducción del consumo de sal a los límites recomendados por la OMS puede disminuir en un 15 % el número de accidentes vasculares cerebrales en Brasil y en un 10 % los infartos, así como elevar en cuatro años la expectativa de vida de los hipertensos.

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