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¡Máquina Imparable! Once partidos al hilo sin perder

Francisco Castellanos J.

CIUDAD JUÁREZ, CHI. Una Máquina llena de gloria se hizo histórica en el Guard1anes 2021. De último minuto, tal y como tantas veces ha sufrido, fue la forma en la que Cruz Azul logró su undécimo triunfo consecutivo, destruyó la instalada hace casi 50 años y marcó un renovado capítulo de auténtico oro, que será recordado por mucho tiempo en la Liga MX, según Rubén Beristaín.

Juárez se le puso bravo al líder, pero Jonathan Rodríguez, con un golazo, lo hizo posible. Ahora los cementeros viajarán a República Dominicana con las maletas cargadas de ilusión y con el objetivo de hacer historia en Concachampions. 0-1 final.

En la Frontera se vivió un duelo con un contraste bastante marcado, al menos en el papel así fue. El líder contra el sotanero. El mejor equipo visitó la aduana del peor conjunto en el futbol mexicano.

Cruz Azul presentó un cuadro alterno. El técnico Juan Reynoso no arriesgó e hizo rotaciones tras la fecha FIFA. Luis Romo no fue convocado, Orbelín Pineda y Roberto Alvarado esperaron en el banquillo de suplentes. En su lugar, Elías Hernández y Yoshimar Yotún tomaron sus lugares, pero las ausencias de los seleccionados cementeros fue muy notoria.

Poncho Sosa, del otro costado, no se guardó nada. Ni siquiera a su campeón Preolímpico. José Esquivel tomó la batuta del mediocampo desde el comienzo, sin embargo, no fue factor.

Esa disparidad absoluta entre planteles y lugares en la clasificación no se percibió dentro del terreno de juego. En el llamado San Benito, con un ambiente pintado de azul celeste, se vivió un primer tiempo para el olvido, de los que cuesta muy poco olvidarse de él. Ni siquiera los gritos y las sonrisas de todos los presentes pudieron animar a los 22 jugadores que empezaron el duelo en Ciudad Juárez.

El local se vio con un semblante distinto. El enterarse de la derrota de Mazatlán en la Angelópolis los obligaba a un triunfo en su casa. Sabían que un partido de seis puntos en la tabla porcentual podía beneficiarlos en demasía, pero la realidad marcó algo muy distinto.

Los fronterizos estuvieron más preocupados por no recibir algún gol de la segunda mejor ofensiva, que por generar algún peligro al frente. Ese fue su sistema, encerrarse en su campo, esperar algún error del rival y no salir con balón controlado. Eso hizo un juego bastante aburrido, con emociones escasas.

La Máquina tampoco ayudó. Si bien tomó la posesión y se vio dominadora, en el último tramo carecieron de imaginación para el cerrojo de un vivo verde. La realidad es que no aprovechó su dominio, de hecho, le costó adaptarse al terreno de juego. Los cementeros extrañaron la generación de Romo y la gallardía del Maguito Pineda.

El peligro tardó. Jonathan Rodríguez lo intentó con un disparo lejano, que el portero Iván Vázquez Mellado vigiló de lejos.

Por el conjunto local, Marco Fabián intentó algo distinto, sólo que uno de sus mejores amigos, Jesús Corona, le detuvo un par de tiros que no llevaban mucho peligro.

Poca brillantez, nula generación y emociones contadas, ese fue el trámite de los primeros 45 minutos. En el último tramo, Juárez quiso crecerse. Los celestes, ya desesperados, perdieron protagonismo y regalaron faltas innecesarias. Sólo de esa forma generaron algo de inquietud, pero ninguna como para vencer a Chuy. Así llegó el descanso.

El complemento intentó cambiar, ser más movido y de eso se hicieron cargo los jugadores capitalinos. Con apenas 18 segundos, Yotún buscó la sorpresa con un tiro lejano que amenazó con colarse en la red, pero el portero local lo impidió de último momento.

Elías Hernández le puso magia al partido. Una jugada personal del Patrullero acabó en los pies de Juan Escobar, pero el defensor no supo definir de forma correcta.

El partido nunca agarró el ritmo deseado. Los fronterizos asustaron a su rival, pero el centro de Eryc Castillo no encontró rematador y la redonda sólo se paseó por el área.

La Máquina metió toda la carne al asador. Misael Domínguez, Walter Montoya y Santiago Giménez acompañaron a Cabecita Rodríguez en la zona ofensiva.

En el último instante, Cruz Azul se hizo histórico, nunca se rindió. Cabecita Rodríguez se encontró con un balón y lo mandó a la red con tremenda definición. La undécima victoria se hizo realidad y va por más

(Con información de Esto)

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