Salud

Precios de los Medicamentos Siguieron Aumentando Durante la Pandemia.

En 2020, los precios minoristas de 260 medicamentos recetados de amplio uso aumentaron a un ritmo más de dos veces mayor al de la tasa de inflación, subiendo 2,9% en comparación con un tasa de inflación que fue de 1,3%, según un nuevo informe dado a conocer por el Instituto de Política Pública (PPI) de AARP. El costo anual promedio de un medicamento de marca tomado con regularidad fue de más de $6.600, lo que representa un aumento de más de $1.500 con respecto a 2015. Para una persona mayor en Estados Unidos que toma 4 o 5 medicamentos recetados al mes, el costo el año pasado habría sido de más de $31,000. Este monto es muy superior al nivel promedio de ingresos anuales de los beneficiarios de Medicare, que es menor a $30.000. 
“Es injustificable que, aún durante una pandemia y una crisis económica, las empresas fabricantes de medicamentos de marca hayan seguido aumentando sus precios a un ritmo muy superior al de los precios de otros bienes y servicios”, afirmó Debra Whitman, vicepresidenta ejecutiva y directora de Política Pública de AARP. “Nadie debe tener que elegir entre pagar sus cuentas y pagar los medicamentos que necesita para mantenerse sano. Nuestros líderes deben tomar medidas inmediatas para reducir los precios de los medicamentos”.
Si bien en 2020 se registró el menor aumento anual promedio de los precios desde 2006, el aumento superó en más del doble la tasa de inflación y, además, le precedieron varios años en que los aumentos anuales promedio fueron considerablemente mayores. AARP analizó el efecto acumulado de la evolución de los precios y descubrió que el costo anual promedio de tomar con regularidad un solo medicamento de marca habría sido casi $3.700 menor en 2020 si los cambios a los precios minoristas se hubieran limitado a la tasa de inflación entre 2006 y 2020. Estos aumentos de precio han tenido un fuerte impacto en qué medicamentos son empleados para tratar enfermedades crónicas comunes. 

    • Entre 2015 y 2020, se observaron aumentos en los precios minoristas de varios medicamentos recetados ampliamente utilizados para tratar la diabetes. Por ejemplo, el precio de Victoza subió de $7.936 al año en 2015 a $11.300 en 2020, y el de Trulicity aumentó de $6.567 a $9.323 durante el mismo período. 
    • Los precios de medicamentos para el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica también siguieron aumentando. Por ejemplo, el precio de Spiriva Handihaler subió de $3.886 al año en 2015 a $5.289 al año en 2020, y el de Symbicort aumentó de $3.391 a $4.282 durante el mismo lapso. 

Además, el aumento en los precios de los medicamentos incide en gran medida en los gastos de la Parte D de Medicare. Un segundo análisis realizado por el Instituto de Política Pública de AARP reveló que, entre 2015 y 2019, la Parte D de Medicare gastó casi $40.000 millones más en 50 medicamentos de marca importantes, en comparación con lo que habría tenido que gastar si no fuera por los aumentos de precios que superaron la tasa de inflación. Los gastos de la Parte D de Medicare por los 50 fármacos más utilizados habrían ascendido a $250.800 millones a lo largo del período analizado —en lugar de $289.100 millones— si los cambios en los precios se hubieran limitado a la tasa de inflación general.

“En promedio, casi 90% de los 50 principales medicamentos recetados registraron aumentos anuales de precio que superaron la respectiva tasa de inflación entre 2015 y 2019”, señaló Leigh Purvis, directora de Investigaciones de Servicios de Salud del Instituto de Política Pública de AARP y coautora de los informes mencionados. “Es injusto que los precios de los medicamentos sigan aumentando, incluso los de los que llevan varias décadas en el mercado. La población del país no podrá seguir pagando los precios más altos del mundo por los ellos”.

AARP ha asumido un papel protagónico en exigir que los legisladores nacionales y estatales tomen medidas para reducir los precios de los medicamentos recetados y promueve diversas soluciones de política a nivel federal, entre ellas:

    • Negociación de precios: permitir que Medicare negocie los precios de medicamentos recetados para sus beneficiarios, y permitir que otras aseguradoras puedan acceder a los precios negociados por Medicare.
    • Descuentos basados en la inflación: obligar a los fabricantes farmacéuticos a pagar una multa cuando los precios de sus medicamentos recetados cubiertos por las Partes B y D de Medicare aumenten a un ritmo superior al de la tasa de inflación.
    • Límites en los gastos de bolsillo: establecer un límite firme de los gastos de bolsillo para los beneficiarios de la Parte D de Medicare.

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