Turismo

Real de Catorce, el enigmático Pueblo Mágico que aguarda por ti.

Enclavado en el altiplano potosino, este ‘pueblo fantasma’ te cautivará. Real de Catorce es uno de los Pueblos Mágicos del país que más enigmas aguarda para quienes se atreven a conocerlo. 

Situado en la zona norte de San Luis Potosí, sus casi 3,000 metros de altura sobre el nivel del mar lo hacen tener un clima más bien gélido; en algunas épocas del año incluso puede llegar a nevar.

Su historia pasada, ligada a la minería, obligó a muchos de sus habitantes a abandonarlo, una vez que esta actividad decayó en la comunidad y se quedó prácticamente solo. Por esta razón, también se le conoce como un pueblo fantasma.

Pero basta dar una caminata por sus hermosas calles empedradas para apreciar la arquitectura única de un Pueblo Mágico en donde parece que el tiempo se detuvo para conservar la historia de una comunidad, cuyo esplendor se remonta a finales del siglo XVIII.

En la actualidad, Real de Catorce es uno de los puntos turísticos más importantes de San Luis Potosí, el cual ofrece la oportunidad de realizar distintas actividades. El punto de entrada a esta población es el Túnel Ogarrio.

Sus casi dos kilómetros de extensión, que puedes atravesar en una carreta comunitaria o incluso caminando, son el preámbulo a nuevas aventuras que te están aguardando. Mientras lo recorres sentirás la humedad, el olor; mientras, admirarás las estructuras únicas de su construcción. Con ello, tendrás una mejor idea de cómo era la vida de los mineros que habitaban el sitio en épocas pasadas.

Una vez en Real de Catorce el recorrido obligado de perderte entre sus calles, mientras admiras las artesanías elaboradas por los Huicholes de la región, es sólo el pretexto ideal para que cuando el cansancio te gane puedas sentarte en algún café al aire libre o disfrutar de algún platillo típico del estado y simplemente veas la vida pasar.

Cuando hayas retomado fuerzas, un paseo en caballo te permitiría visitar las ruinas de este Pueblo Mágico. Acompañado de un guía local, dentro de este tour conocerás a detalle la historia del asombroso sitio y sus paisajes desérticos. A lomos de este bello animal, podrás también recorrer el Cerro del Quemado y Wirikuta, este último, un sitio sagrado para los Huicholes.

Si no sabes montar o simplemente no te agrada la idea de este recorrido, otra opción será vivir la ruta del mezcal. El altiplano potosino es una de las zonas en donde se producen los mejores destilados de esta bebida a nivel nacional. Así que, además de degustar y marinar diversos mezcales, también podrías visitar las haciendas en donde se produce, para conocer su proceso de elaboración.

Aunque en esencia Real de Catorce es para disfrutar de unos días relajados y sin mucho ajetreo; si quieres emociones fuertes puedes aventurarte a tomar un paseo en ‘Willys’, vehículos todo terreno, que te llevarán a recorrer brechas y caminos sinuosos de difícil acceso y surcar llanuras semidesérticas. El nombre fue tomado de la palabra Real, por sus minas de plata,4​ y de catorce ladrones que se escondieron en este lugar.

Uno de los grandes centros mineros de San Luis Potosí fue Real de Minas de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce, o mejor conocido como Real de Catorce. Es difícil precisar cuándo se descubrió la primera veta, pero ya en 1772 era un real o una población minera; es hasta el 11 de agosto de 1777 cuando surge como en documentos el término de “Los catorce”.

En realidad fue hacia 1778 cuando se encontraron las vetas más ricas y cuando debe considerarse fundado el Real, ya que en ese año acudieron una gran cantidad de mineros en busca de las riquezas que la tierra ofrecía, desatándose una verdadera fiebre de la plata en medio de condiciones totalmente desfavorables.

“…Se fundó en el año de 1779 debido al descubrimiento de ricas minas de plata, lo cual motivó a que una multitud de mineros y aventureros llegaran al lugar en busca de suerte, desatándose una verdadera fiebre de la plata en medio de condiciones totalmente desfavorables”. El lugar era inaccesible, no existían caminos, no había agua y los abastecimientos eran difíciles. 

En sus principios no contaba con ninguna autoridad que se ocupara realmente de hacer respetar la ley; la anarquía era total y, como siempre, el fuerte se aprovechaba del débil. 

A esta situación le vino a poner fin Silvestre López Portillo, de ascendencia española y nacido en Guatemala; a él se le debe la fundación del pueblo que en sus primeros tiempos fue denominado: Real de Minas de Nuestra Señora de la Limpia y Purísima Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce. Su desempeño fue encomiable y se distinguió por su gran experiencia como minero y por su inflexible determinación, como escribe Valerio Monti en Real de Catorce, nido de águilas.

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