Tradiciones Mexicanas

Sigue la tradición en Nuevo San Juan, Michoacán, con los “Kúrpites”

La danza de los Kúrpites en Nuevo San Juan, Michoacán.
Especiales

(Francisco Castellanos J) Frente a más de 20 mil asistentes, los barrios de San Miguel y San Mateo de Nuevo San Juan Parangaricutiro demostraron una vez más por qué la tradicional competencia de los Kúrpites es una de las expresiones culturales más emblemáticas de todo Michoacán y el país.

Desde la plaza principal, con sus trajes tradicionales que incluyen máscaras talladas, espejos en el rostro, mandiles bordados y collares, la Maringuía y el Tarepiti, en compañía del Kúrpite de cada cuadrilla, se disputaron el título de mejores danzantes de la región, de la cual resultaron ganadores los integrantes de la cuadrilla de San Mateo.

La competencia entre los barrios es la máxima fiesta para las personas de Nuevo San Juan, que muestra parte de la diversidad cultural y el legado que se ha preservado a lo largo de los años. 

Por ello, el Gobierno de Michoacán que encabeza Alfredo Ramírez Bedolla, continuará en 2024 promoviendo las tradiciones y costumbres de todos los pueblos que representan la identidad de la entidad.

En presencia de la presidenta honoraria del Sistema DIF Michoacán, Grisel Tello Pimentel; los titulares de las secretarías de Cultura, Tamara Sosa Alanís, y de Turismo, Roberto Monroy García; y del alcalde de Nuevo Parangaricutiro, Jesús Espinoza Rochín, alrededor de 30 bailarines dieron muestra del talento que representa una de las celebraciones purépechas más antiguas y tradicionales reconocidas a nivel mundial.

Presenciaron este tradicional duelo funcionarias y funcionarios municipales y estatales, así como turistas y visitantes de la capital michoacana, Uruapan Tancítaro, Apatzingán, y de Estados Unidos.

Conociendo sobre la danza de los “Kúrpites” en Nuevo San Juan

La Danza de los “Kúrpites” data de la época precolombina y sus personajes principales, el Tarepiti y Nana Cutzi representaban al abuelo fuego y a la luna. Tras la conquista bélica y religiosa, el varón pasó a simbolizar a San José y la mujer -que en realidad es un hombre ataviado de fémina-, a la Virgen María.

Dicha danza se practicaba ya en el viejo San Juan desde fines del siglo XVIII, poblado que fue sepultado por la erupción del Volcán Paricutín hace casi 70 años, pero sus habitantes la trasplantaron a San Juan Nuevo, un polo de turismo religioso, a donde acuden miles de visitantes para rendirle culto al Santo Señor de los Milagros.

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