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Con Trump, los precios suben y los trabajadores pierden

Artículo de opinión sobre Donald Trump.
People's Action

Por Sulma Arias, Directora Ejecutiva de People’s Action y del People’s Action Institute, una red de organizaciones comunitarias en 38 estados con más de un millón de miembros. (english version below)

El otro día cuando salí de compras con una amiga, nos quejábamos de las subidas de precios en los supermercados. Le pregunté si sabía cuánto ganan los ejecutivos de esas mismas tiendas.

¿Sabes tú – le pregunté – que el ejecutivo de Kroger, Rodney McMullen, gana más de 19 millones de dólares al año? Y que Walmart paga más de $25 millones al año a su jefe, Doug McMillon? ¿O que Jeff Bezos, el dueño de Whole Foods, gana $8 millones cada hora? Se quedó con la boca abierta.

¿Cómo es posible, me preguntó, que mientras nosotras pagamos más, estos señores viven como reyes? En los Estados Unidos, le dije, las grandes empresas y los ultra ricos pagan mucho menos que nosotros en impuestos. En muchos casos, no pagan ni un centavo. Y para echarle sal a la herida, ciertas empresas reciben miles de millones de dólares en subsidios del gobierno.

Es decir que al mismo tiempo que nosotros pagamos nuestra parte cada mes en impuestos, estos señores no sólo eviten contribuir al bien público, sino que nosotros pagamos para su confort con nuestro trabajo. Walmart, por ejemplo, recibió más de $4 mil millones en subsidios en los últimos 7 años. Los dos bancos más grandes del país, Bank of America y J.P. Morgan Chase, recibieron más de $40 mil millones de subsidios.

Y no olvidemos que el ex-presidente Trump, cuando era presidente, recortó los impuestos para grandes empresas en más de 3 millones de billones de dólares. Y ahora si vuelve a la presidencia, con su #Proyecto2025 Trump quiere hacer permanentes estos regalos para los más ricos del país, subsidiando cada vez más su estilo de vida con nuestro trabajo.

Bajo el Proyecto 2025, Trump y estos ultra ricos idearon la manera en la que podían consolidar aún más su riqueza. A través de este proyecto, que es su lista de deseos para el nuevo presidente, vieron la forma de garantizar que sus recortes de impuestos no solo se volverán permanentes, sino que también los ampliarán, asegurándose que sus riquezas aumenten a costa del bienestar de los trabajadores. Para colmo, Trump permitirá que las grandes compañías reduzcan el pago de horas extras.

Si quitamos las protecciones que existen para los trabajadores bajo el presidente Biden y la vicepresidenta Harris, pronto veremos como los jefes nos harán trabajar horas extras por días y días, dejándonos sin descanso y sin pago extra alguno. Esto no solo enriquecerá a los más ricos, también socavará la capacidad de los trabajadores para mantener a sus familias y construir un futuro digno.

El Proyecto 2025 tiene como objetivo debilitar reglas fundamentales que previenen el trabajo infantil y la discriminación en el lugar de trabajo. Estas protecciones, que han sido el logro de décadas de lucha por movimientos sociales y sindicatos, están en riesgo de ser desmanteladas, dejando a la gente trabajadora expuesta a abusos y condiciones laborales injustas. Otro aspecto alarmante del Proyecto 2025 es su propuesta de recortar los beneficios del Seguro Social, aumentando la edad de jubilación.

Esto obligará a más personas a trabajar por años sin el respaldo adecuado para disfrutar de una jubilación digna. La administración Biden, en cambio, ha tomado pasos importantes para combatir el poder de las grandes empresas sobre nuestras vidas. Biden ha impulsado acciones legales contra compañías inmensas como Apple, Google, Amazon y Meta, que actúan como monopolios.

¿Y qué pasa con los supermercados? Biden y Harris han logrado bloquear, hasta ahora, la compra de la cadena Albertson’s por Kroger, que nos quitará las opciones de compra, y al fortalecer su monopolio en muchas ciudades, les dará paso libre para cobrarnos precios aún más elevados. ¿Cual es la solución? Votar para una política pública basada en lo que toda la gente necesita, no pasos atrás que beneficien solamente a las empresas— como las propuestas por Trump y sus aliados.

Entonces cuando votemos en noviembre, que es la responsabilidad de todos los que lo puedan hacer, recordemos que el futuro equitativo que queremos para nosotros, para nuestras familias y para nuestras comunidades, sólo puede construirse con justicia, y no con la explotación de los trabajadores. Con nuestros votos, somos nosotros los que tenemos el poder para decidir. Todos nosotros, sea cual sea nuestra raza, nuestro origen, adonde vivimos o en que trabajamos, merecemos vivir con dignidad y tranquilidad. Alcemos nuestras voces para priorizar a nuestras comunidades por encima de las ganancias de las grandes empresas.

English version: With Trump, prices go up and workers lose

The other day when I went shopping with a friend, we complained about the rising prices in supermarkets. I asked her if she knew how much the executives of those same stores earn.

Did you know, I asked, that Kroger’s executive, Rodney McMullen, makes over $19 million a year? And that Walmart pays its CEO, Doug McMillon, over $25 million a year? Or that Jeff Bezos, the owner of Whole Foods, makes $8 million every hour? She was stunned. How is it possible, she asked, that while we pay more, these gentlemen live like kings?

In the United States, I told her, large corporations and the ultra-rich pay much less in taxes than we do. In many cases, they don’t pay a cent. And to add insult to injury, certain companies receive billions of dollars in government subsidies.

This means that while we pay our share in taxes each month, these individuals not only avoid contributing to the public good, but we are also paying for their comfort with our labor. Walmart, for example, received over $4 billion in subsidies in the last 7 years.

The two largest banks in the country, Bank of America and J.P. Morgan Chase, received over $40 billion in subsidies. And let’s not forget that former President Trump, while in office, cut taxes for large corporations by more than $3 trillion. And now, if he returns to the presidency, with his #Project2025, Trump wants to make these gifts to the rich permanent, further subsidizing their lifestyle with our work.

Under Project 2025, Trump and these ultra-rich have devised ways to consolidate their wealth even further. Through this project, which is his wish list for the new president, they found a way to ensure that their tax cuts not only become permanent but also expand, ensuring their wealth increases at the expense of workers’ well-being.

To top it off, Trump will allow big companies to reduce overtime pay. If we remove the protections that exist for workers under President Biden and Vice President Harris, we will soon see how bosses will make us work overtime for days and days, leaving us with no rest and no extra pay. This will not only enrich the wealthiest but also undermine workers’ ability to support their families and build a decent future.

Project 2025 aims to weaken fundamental rules that prevent child labor and discrimination in the workplace. These protections, which have been the result of decades of struggle by social movements and unions, are at risk of being dismantled, leaving working people exposed to abuse and unfair working conditions. Another alarming aspect of Project 2025 is its proposal to cut Social Security benefits and raise the retirement age.

This will force more people to work for years without adequate support to enjoy a dignified retirement. The Biden administration, on the other hand, has taken important steps to combat the power of large corporations over our lives. Biden has pursued legal actions against huge companies like Apple, Google, Amazon, and Meta, which act as monopolies.

And what about supermarkets? Biden and Harris have managed to block, so far, Kroger’s acquisition of Albertson’s, which would remove our shopping options and, by strengthening its monopoly in many cities, would give them free rein to charge us even higher prices.

What’s the solution? Voting for public policies based on what everyone needs, not backward steps that only benefit businesses—like those proposed by Trump and his allies. So when we vote in November, which is the responsibility of everyone who can, let’s remember that the equitable future we want for ourselves, our families, and our communities can only be built with justice, not with the exploitation of workers. With our votes, we have the power to decide.

All of us, regardless of our race, origin, where we live, or what we do, deserve to live with dignity and peace. Let’s raise our voices to prioritize our communities over the profits of big corporations.

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