Futbol, tango, química y literatura: Las pasiones del Papa Francisco
DETROIT — Antes de convertirse en el Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio era un joven argentino con pasiones profundamente humanas. Nacido en Buenos Aires en 1936, creció en un hogar sencillo de raíces italianas, donde cultivó intereses que lo acompañarían toda la vida. (english version below)
Una de sus grandes pasiones fue el futbol. Aficionado declarado del Club San Lorenzo de Almagro, Jorge Bergoglio siguió fielmente al equipo incluso durante sus años como cardenal. En varias ocasiones, recibió camisetas firmadas por jugadores y mostró interés por el deporte como herramienta de integración social.
El Papa Francisco llegó a conocer personalmente a sus compatriotas Diego Armando Maradona y Lionel Messi, así como al brasileño Pelé, a quienes consideró los tres mejores futbolistas de la historia. “Son los tres futbolistas que he seguido, los tres grandes, cada uno en lo suyo”, declaró en una ocasión.
La música y el tango, otras de las pasiones del Papa Francisco
Otra faceta de su vida la protagonizó el tango. Como porteño de alma, no podía estar ajeno a la música que define a su ciudad. Aunque no se lo conoce como bailarín, siempre habló con cariño del tango como una expresión cultural profunda de su tierra natal.
Jorge Bergoglio fue también experto en la ciencia
Su amor por la ciencia también marcó sus primeros años: estudió química y trabajó como técnico en un laboratorio antes de ingresar al seminario. Esta formación científica influyó en su visión racional y dialogante, que más tarde aplicaría como Papa al abordar temas complejos como el cambio climático.
La lectura y la escritura formaron también parte de la vida del Papa Francisco
La literatura latinoamericana acompañó a Jorge Bergoglio desde joven, y solía citar autores como Jorge Luis Borges o Octavio Paz. También escribió varios libros, tanto antes de ser Papa como durante su pontificado, muchos de ellos centrados en temas como la misericordia, la justicia social y el diálogo interreligioso.
“El nombre de Dios es misericordia” y “Querido Papa Francisco: El Papa responde a las cartas de niños de todo el mundo”, ambos publicados en 2016, fueron algunos de sus libros más destacados.
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Estas pasiones no desaparecieron con el papado. Al contrario, se integraron a su estilo de liderazgo, reflejando a un Papa accesible, humano y con un enfoque abierto hacia los demás.
Soccer, tango, chemistry, and literature: Pope Francis’ passions
Before becoming Pope Francis, Jorge Mario Bergoglio was a young Argentine with deeply human passions. Born in Buenos Aires in 1936, he grew up in a humble home with Italian roots, where he developed interests that would accompany him throughout his life.
One of his great passions was soccer. A declared fan of the San Lorenzo de Almagro Club, Jorge Bergoglio faithfully followed the team even during his years as a cardinal. On several occasions, he received signed jerseys from players and showed interest in the sport as a tool for social integration.
Pope Francis personally met his fellow countrymen Diego Armando Maradona and Lionel Messi, as well as the Brazilian Pelé, whom he considered the three best footballers in history. “They are the three footballers I’ve followed, the three greats, each in their own way,” he once declared.
Another facet of his life was tango. As a true porteño, he couldn’t remain indifferent to the music that defines his city. Although he is not known as a dancer, he always spoke fondly of tango as a profound cultural expression of his homeland.
His love for science also marked his early years: he studied chemistry and worked as a technician in a laboratory before entering the seminary. This scientific background influenced his rational and dialogical approach, which he later applied as Pope when addressing complex issues like climate change.
Latin American literature accompanied Jorge Bergoglio from a young age, and he often quoted authors like Jorge Luis Borges and Octavio Paz. He also wrote several books, both before becoming Pope and during his papacy, many of them focused on themes like mercy, social justice, and interreligious dialogue.
“The Name of God is Mercy” and “Dear Pope Francis: The Pope Answers Letters from Children Around the World,” both published in 2016, were some of his most notable books.