Tradiciones Mexicanas

Tradiciones mexicanas: Navidad, piñatas y villancicos

Las tradiciones mexicanas forman parte de las celebraciones de la Navidad.
Cortesía

(Francisco Castellanos J) Singulares villancicos, cantos dedicados a la piñata y letanías para pedir dulces, sin olvidar las melodías decembrinas a las que diferentes grupos y artistas les han agregado su toque de modernidad son algunos de los sonidos que envuelven a la Navidad en México que, junto con peculiares fiestas atraen a los viajeros, gracias a tradiciones mexicanas.

Encontramos en primer lugar el municipio de Acolman, en el Estado de México, en este itinerario de viaje navideño. Fue ahí, en la Ex Hacienda San Antonio, que aún conserva su arquitectura original, donde tuvieron origen las posadas en nuestro país.

Ahí se establecieron los agustinos, y en 1587 fray Diego de Soria obtuvo del Papa Sixto V una bula (permiso) en la que autorizaba la celebración en Nueva España de la entonces llamada misa de aguinaldo, celebrada del 16 al 24 de diciembre.

Hay que recordar que durante la época prehispánica los indígenas festejaban el advenimiento de Huitzilopochtli, del 6 al 26 de diciembre, y los curas aprovecharon esta celebración para introducir el cristianismo.

A las celebraciones se les llamaba fiestas de aguinaldo en las que además de la misa se recreaban pasajes y escenas alusivas a la Navidad en la que los agustinos daban pequeños regalos a los indígenas que participaban.

Cantarle a la piñata, una de las tradiciones mexicanas

En este destino, ubicado a unos 40 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, en el camino a Teotihuacán, también tuvieron origen las piñatas en México, incluso cuenta con su propia feria dedicada a este símbolo navideño, en la que se venden artesanías, antojitos y se realiza el tradicional concurso de la piñata más grande y original.

Se dice que la piñata nació en Italia, donde se acostumbraba obsequiar a los trabajadores agrícolas una olla, sin adornar, llena de regalos a manera de aguinaldo por su buen desempeño durante el año. 

Luego la tradición llegó a España donde se fijaba el primer domingo de Cuaresma para “romper la olla”, como solía decirse y, finalmente, los misioneros, después de la Conquista, trajeron la tradición a México.

Las piñatas son parte de las tradiciones mexicanas en Navidad.

Se cree que los adornos de las piñatas fueron invento de los chinos, quienes en primavera elaboraban una figura bovina adornada con papeles policromados y la rellenaban con semillas. Golpeaban la piñata con varas hasta romperla, se vaciaban las semillas y el papel se quemaba. Los espectadores trataban de obtener un poco de esa ceniza que se consideraba de buena suerte.

Actualmente la piñata tiene su propia canción y en muchos destinos mexicanos se escucha el peculiar canto de los niños: “No quiero oro / ni quiero plata / yo lo que quiero es romper la piñata”.

También está aquella que dice: “Dale, dale, dale / no pierdas el tino/ porque si lo pierdes / pierdes el camino / ya le diste una / ya le diste dos / ya le diste tres y tu tiempo se acabó”.

Esta letra no tiene un autor como tal, se puede decir que cada estado o cada región del país es autor de su propia letra. Por ejemplo en la huasteca potosina el canto finaliza con la estrofa: “Ahora si le diste ahora no le das, porque tienes cara de Conejo Blas”, mientras que en otras regiones termina con la letra: “Quítate la venda porque sigo yo”.

Los famosos villancicos

Todas estas celebraciones decembrinas van acompañadas de villancicos. En sus orígenes, estos cantos no tenían contenido religioso, eran canciones sencillas que reflejaban la vida en las villas y se cantaban en fiestas.

Posteriormente fueron tomando más fuerza los que trataban temas navideños. El más conocido es Noche de paz, escrito, podría decirse que «accidentalmente» por el sacerdote austriaco Joseph Mohr, quien al ver que se había malogrado el órgano de su parroquia, la capilla de San Nicolás, en Oberndorf, Alemania, escribió un canto que pudiera interpretarse con guitarra en la misa de gallo. La Navidad de 1818 se cantó por primera vez esta canción que ha sido traducida a 330 idiomas.

En México, después de dominar perfectamente el español, indígenas de diferentes poblados comenzaron a componer sus propios villancicos. En un tiempo la iglesia llegó a prohibir algunas de esas composiciones pues contenían humor sobre temas religiosos, de amor y otros temas picarescos.

La poetisa mexicana Sor Juan Inés de la Cruz fue una de las que mayores aportaciones hizo en términos de villancicos, pues justo después de la Colonización, según el Fondo de Cultura Económica, escribió más de 35 villancicos para diferentes catedrales novohispanas durante el México Virreinal.

De acuerdo con historiadores musicales, son autoría de Sor Juana los Villancicos al Glorioso San Pedro; Villancicos del Nacimiento; los de la Virgen María y los de Pedro Nolasco. En esa época los villancicos sonaban a lo que hoy conocemos como eclesiásticos.

Cada país tiene sus propios villancicos en Latinoamérica. En Argentina se escucha Vamos Pastorcitos y el Huachito Torito, en Venezuela Mi burrito sabanero, en Perú Llegaron ya y Un canto a los reyes magos, en Panamá Dime niño de quién eres; en Colombia Tutaina tuturumaina y en Honduras Caminando por Tegucigalpa. (con información de Laura Llerena)

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