Internacionales

Conociendo sobre el Ramadán en Marruecos

Conociendo sobre el Ramadán en Marruecos.
Yosef Futsum - Unsplash

Por Mariluz Bejarano (Siente Marruecos) – Cuando se va acercando el Ramadán en Marruecos me suelen preguntar si recomiendo viajar; la duda es razonable, ya que se trata de una época completamente distinta a cualquier otra, con sus ventajas e inconvenientes.

Pero antes de responder a la pregunta, creo que es mejor antes explicar en qué consiste esta celebración tan característica (será ameno, no os preocupéis).

Significado del Ramadán

Mucha gente suele sintetizar el Ramadán en dos frases: pasar hambre durante el día y darse un atracón por la noche. En mi opinión, se trata de una simplificación que le hace flaco favor a uno de los elementos que más representa la religión y, por extensión, la cultura marroquí.

Como sabéis, Marruecos es un país religioso, y como en toda religión hay una tónica que se mantiene: el acercamiento a Dios mediante la purificación del alma, lo que tiene mucho que ver con la forma en la que tratamos a los demás y a nosotros mismos. Independientemente de vuestra creencia, creo que coincidiréis conmigo en entender la religión como una manera de llevar la vida con cierta ética y conciencia.

En ese sentido el Ramadán, al margen de cuestiones religiosas, propone una autodisciplina, o lo que es lo mismo: demostrarte a ti mismo que eres capaz de vivir sin una serie tentaciones, que eres capaz de superar una serie de barreras que tus circunstancias y tu propio cuerpo te colocan delante. ¿Cuántas veces os habéis puesto a prueba, por ejemplo prometiéndoos no estar tan pendiente de las continuas notificaciones de vuestro móvil? Pues eso y el Ramadán guardan muchas similitudes.

Por tanto, podemos entender el Ramadán como una invitación a un esfuerzo consciente para mejorar la conducta y tener más autodisciplina. Y no sólo se restringe a la comida, sino también a otras tentaciones que puedan alterar la meditación que se practica a lo largo del día, como la bebida, relaciones sexuales o cualquier tipo de droga (incluido el tabaco).

Pero no sólo consiste en eso; también, dependiendo de la región o el país, existen otras particularidades; por ejemplo, en la época del Ramadán en Marruecos es común ofrecer limosnas (incidiendo en que no necesitas tanto dinero y que, además, puedes dárselo a quien más lo necesita).

¿Cómo debería entenderse entonces la comida que se produce durante la noche? Pues como una forma de celebrar en familia que hemos sido capaz de superar la prueba un día más. ¿A que ya lo veis con un distinto matiz?

Comienzo en Marruecos

Para fijar sus celebraciones religiosas, los musulmanes se rigen por un calendario lunar (11 días más corto que el nuestro), por lo que el Ramadán (o cualquier otra fecha musulmana) puede suceder en cualquier estación del año (imaginad pasarlo en pleno verano). Comienza con la luna nueva, a partir del último día del octavo mes del calendario islámico, pero hasta pocos días antes no se sabe con exactitud pues, aunque se pueda anticipar mediante el uso de la astronomía, la tradición marca que sea el imán, observando el cielo para identificar el primer indicio de luna creciente, el que indique su inicio, lo que provoca un margen de error de aproximadamente dos días.

Por ejemplo, en el 2019 se desarrolló del 5 de Mayo al 3 de Junio. Y como hay un desfase de 11 días con respecto a nuestro calendario, lo más probable es que en el 2020 el Ramadán tenga lugar del 23 de Abril al 23 de Mayo, o hasta dos días antes o después.

Viajar a Marruecos en Ramadán: ventajas e inconvenientes

Voy a contaros mi experiencia personal después de visitar el país en numerosas ocasiones durante esta época.

Lo que resulta más llamativo es que todo se ralentiza: la gente va como a cámara lenta e incluso apenas hay tráfico durante el día (excepto una hora antes y después de que cese la obligación del ayuno). 

Esto tiene una gran ventaja, y es que los “guías esporádicos” (aquellos que amablemente se ofrecen a ayudar a los turistas, propina posterior mediantes) desaparecen, por lo que se puede pasear de una forma mucho más tranquila y sin la necesidad de decir “no” a cada momento.

Un inconveniente es que resulta más complicado almorzar en la calle; al realizar el ayuno la mayoría suele ser común que durante el día las cocinas permanezcan cerradas; es por ello que será necesario recurrir a restaurantes orientados a turistas en los lugares más emblemáticos. No tendréis más remedio por tanto que alimentaros con comida probablemente menos auténtica y seguramente más cara.

Una alternativa es tomar un buen desayuno, y aprovisionarse de algo de comida (por ejemplo algo de bebida, un bocadillo y una pieza de fruta) para tomar un tentempié a lo largo del día. Eso sí, intentad ser discretos: tened en cuenta que ellos no sólo no pueden comer, sino que ni siquiera pueden beber agua. Y, como comprendéis, que vosotros lo hagáis delante de ellos no debe ser agradable, aunque por amabilidad no lo reconozcan.

Además, como habréis podido deducir, el hecho de estar sometido a una autodisciplina tan estricta durante días provoca que estén de mal humor, y es habitual verlos discutir. Así que, si por casualidad tenéis un problema con alguien, mi consejo es que toméis aire durante tres segundos y os despidáis cortésmente para evitar conflictos. (Mariluz Bejarano – Siente Marruecos)

Click to comment
To Top